El arte de imitar a los pájaros

Argentina

Editores de la Revista Think Spanish

A solo 90km de Córdoba capital, enclavado en el corazón del Valle de Punilla, se encuentra uno de los pueblos más lindos de esta región: La Cumbre. A 1.100m de altura sobre el nivel del mar, esta zona serrana se destaca no solo por sus incomparables paisajes de cuento sino también por su enorme abanico de posibilidades para realizar actividades recreativas y de turismo aventura. Sin duda, la estrella en este tema es el vuelo libre. Desde aladeltas a parapentes, pasando por planeadores, todo es válido a la hora de intentar imitar a las aves. Y lo mejor: no hay que hacer ningún curso especial para el primer vuelo, solo animarse.

Para volar en parapente, lo primero es contactar con algunos de los pilotos biplaza o ir directamente a Cuchi Corral, donde se encuentran el antiguo mirador sagrado y la rampa de despegue. Allí, el instructor proporciona casco y detalla las cuestiones mínimas a tener en cuenta durante la travesía. Una vez en el aire, los sentidos se exacerban, la mente se pone en blanco y el disfrute lo invade todo. Volar es flotar, flotar en el aire. Como una pluma, como un pájaro. O como un cóndor, al que por otra parte no sería raro cruzarse en mitad del vuelo.

El aterrizaje es suave, justo al lado del Río Pintos. Y si hace calor, y uno puede refrescarse en sus cálidas aguas, la gloria es completa.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011. (Trad. Isabella Nogueira).

Celia Cruz

Cuba

Editores de la Revista Think Spanish

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso (Celia Cruz) nació el 21 de octubre de 1925 en La Habana, Cuba. Su vocación era la música pero aparte de su talento, Celia con moral e integridad alcanzó su misión de entusiasmar al mundo. Puesto que ella no pudo tener niños, adoptó a centenares de ahijados y demostró respeto hacia su audiencia con positivismo y fe.

En el año 1961, Celia y Pedro Knight hicieron de Manhattan su hogar. Al lado de Tito Puente, Celia alcanzó una meta importante: ser la primera mujer hispana en el Carnagie Hall. En 1974 la vida de Celia comenzó con músicos como Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Johnny Pacheco, Rubén Blades y Willie Colón, entre muchos otros. Celia, la fiel dama sonriente y devota de la Virgen de la Caridad del Cobre, fue siempre humilde, pero obtuvo frutos como ser nominada doce veces al Grammy ganándolo por primera vez en 1989. Cantó con Pavarotti y Liza Minelli entre otros artistas. Recebió doctorados de la Universidad de Yale, la Universidad Internacional de la Florida y la Universidad de Miami. Participó en varias películas y telenovelas. Sus manos están en el Paseo de la Fama en Hollywood, en Miami, e incluso muchas ciudades tienen calles que llevan su nombre. Celia Cruz obtuvo también la Medalla Presidencial de las Artes de las manos del presidente Bill Clinton.

A los setenta y siete años, el 16 de julio del 2003 Celia Cruz abandonó esta tierra luego de sufrir un tumor cerebral. En su velorio, que duró días, cantó Patti LaBelle, y asistió gente de todas partes del mundo, entre ellos sus amigos íntimos y su amado Pedro, con quien un par de días antes Celia cumplió cuarenta y un años de unión. Su cuerpo fue enterrado en Nueva York junto a un puño de tierra que trajo desde Guantánamo años antes, cuando supo que no podría volver a su isla. Su música sigue sonando en los rincones más remotos del mundo y su legado no tendrá fin pues fue una dama que convirtió su vida en la fuerza de su canción.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011. (Trad. Isabella Nogueira).

Frida Kahlo – Vida y Arte

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