Las hazañas de Rita Moreno

Puerto Rico

Editores de la Revista Think Spanish

Muchos la recuerdan como la Anita de la película West Side Story. Para los puertorriqueños, Rosita Dolores Alverio representa uno de nuestros orgullos más importantes. Esta dama del cine y la televisión nació el 11 de diciembre de 1931 en el pequeño pueblo de Humacao. Aquí vivían sus padres, trabajadores y amantes de la tierra.

La depresión de los años treinta los llevó a abandonar la isla para probar suerte en las frías calles de Nueva York. Aunque el cambio fue drástico y existía la barrera del lenguaje, Rita demostró desde pequeña su inmenso talento.

Mucho tiempo ha pasado desde West Side Story, la historia moderna de Romeo y Julieta. Desde entonces ha trabajado en más de setenta películas a lo largo de su exitosa carrera. King of the Corner ha sido su más reciente aparición y muchos la podrán recordar como Juana en American Family, donde también se destacan otros hispanos notables.

Rita Moreno ha sido ha sido la única hispana que ha ganado los premios Oscar, Tony, Emmy Grammy. Por su hazaña, aparece en el Libro Guinness de Récords. En 2004, el presidente George Bush le ortogó la “Medalla Presidencial de la Libertad” en honor a todos sus logros y labor cívica.

Rita Moreno, siempre orgullosa de su origen y su herencia, pasará a la posteridad como una de las artistas más famosas y queridas de la historia.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

Castillos en el aire

Cataluña, España

Editores de la Revista Think Spanish

Hay un lugar en el mundo donde es posible construir castillos en el aire. Se trata de Cataluña, una región española en la que desde hace más de dos siglos se levantan “castells”, unas torres humanas de más de quince metros de altura. Esta es una de las tradiciones catalanas más difíciles de explicar ya que las palabras no suelen hacer justicia al espetáculo y a la emoción que una actuación de “castellers” suscita en directo.

Parece ser que esta tradición dio sus primeros pasos en Valencia en el siglo XVII, donde una de sus danzas tradicionales acababa elevando a algunos de sus bailarines, aunque ni mucho menos al nivel de los “castellers”. Cuando este baile llegó a las tierras del sur de Cataluña fue evolucionando hasta convertirse en auténticas torres humanas.

A ritmo de tambor y “gralla”, personas de diversas edades y sexos se levantan unas sobre de otras con los pies en los hombros del compañero que está debajo. Las diferentes notas musicales que se van tocando indican a los “castellers” de la base que altura lleva la torre, para que puedan calcular con mejor precisión cuanto tiempo más tendran que resistir el peso. Puede haber dos, tres, cuatro y hasta cinco personas por piso, dependiendo del tipo de “castell” que se levante, aunque siempre se corona con un niño o niña. La altura máxima que se ha conseguido hasta ahora es de diez pisos, unos quince metros aproximadamente, con un número de personas que gira entre cincuenta y cien. Los “caps de colla”, con base y reglas arquitectónicas, deciden la distribución de los “castellers” que forman la torre en función de su peso, altura, agilidad y fuerza.

Una competición de “castellers”, con varias collas participando, puede durar varias horas, aunque para levantar un “castell” no se necesita más de diez minutos. Unas torres suben, otras caen, unas son más anchas, otras más altas, pero en todas se produce una unión intergeneracional perfecta entre abuelos, padres, hijos y nietos. Los mayores en la base, los más jóvenes en la cima, en una clara metáfora de la vida misma. A pesar de que los “castells” desafían la ley de la gravedad en cada una de sus actuaciones, no llevan ningún ipo de protección. El atuendo de un “casteller” se compone de unos pantalones blancos ajustados, una faja alrededor del cuerpo de color negro, una camisa holgada del color distintivo de la “colla” y un pañuelo rojo en la cabeza. Los pies están descalzos para que se agarren mejor sin hacer daño a los cuerpos de sus compañeros durante la escalada.

No es extraño ver caer una de las torres, como si de un castillo de naipes se tratara. La estructura empieza a tambalearse y la torre acaba derrumbándose. La gran cantidad de “castellers” que se concentra en la base, a modo de tela de araña, hace que sean las propias personas las que amortigüen las posibles caídas. La competitividad entre las diferentes “collas” de Cataluña está presente en cada “díada castellera” por ver quién levanta la torre más alta, reuniendo a cientos de personas en un ambiente incomparable. Quizás los “castells” sean la tradición que mejor define el carácter de los catalanes: trabajo en equipo, esfuerzo, la capacidad de sufrimiento, afán de superación y cordura.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

La Quinceañera

México

Cumplir quince años es muy importante para las mujeres mejicanas. Si bien en otros países la transición de las adolescentes que se convierten en mujeres también se celebra a esta edad, en México tiene una relevancia y un festejo particular.

Se da por sentado que fueron los conquistadores españoles los que trajeron esta costumbre a México, tomando la tradición de la mujer azteca y adaptándola al cristianismo. Los aztecas celebraban la llegada de las niñas a la madurez con una ceremonia religiosa y un banquete. Los conquistadores tomaron la celebración pagana y la convirtieron a la Iglesia católica. Así, hoy en día, la chica que cumple quince años se adentra en el mundo de la adultez femenina con una misa de acción de gracias, donde agradece y se prepara para los nuevos retos por vivir. Posteriormente, se celebra una gran fiesta con baile incluido, donde comparte su alegría con sus seres queridos.

La quinceãnera, vestida de gala en colores pastel, con ramo de flores, anillo y a veces hasta corona, recibe la misa acompañada por familiares, amigos y sobre todo por catorce chicas (representando sus primeros catorce años) y sus chambelanes (acompañantes masculinos o caballeros de honor). La misa culmina con una oración, la bendición de los dones y la entrega del ramo de flores que hace la del cumpleaños a la Virgen María.

Después de la misa, la fiesta es pura alegría, baile, comida y regalos. Algunas hasta cuentan con la famosa piñata. El momento de vals también es esperado por todos. La quinceañera baila su primer vals con su padre y luego con todo el que quiera acercarse a la pista de baile. Así sigue la diversión y el festejo, entre más bailes y, por supuesto, el pastel, especialmente preparado para la ocasión.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

El rodeo y los “huasos”

Chile

“¡Arre!” Entre todas las fiestas y juegos tradicionales, el rodeo es uno de los más emocionantes, alegres y coloridos de Chile. Se originó hace muchos años como consecuencia del duro trabajo de los campesinos y su necesidad de ordenar el ganado. Cada primavera los animales son traídos desde los cerros, donde pasan el invierno. Este trabajo debe ser realizado por los hombres más fuertes y hábiles en el manejo del caballo y del lazo: los huasos. Viven principalmente en valles fértiles o en granjas con tierras cultivadas y su tarea es conducir a los animales bordeando precipicios, cruzando ríos, bajando y subiendo pendientes hasta llegar al corral. en esta travesía muchos vacunos se espantan y descarrían por lo que los huasos tienen que correr velozmente tras ellos, atajarlos con sus lazos y unirlos otra vez al grupo.

Cada año se celebra en Chile el Campeonato Nacional de Rodeo. Este juego ha ganado mucha fama (algunas rivalidades) ya que aquí se pone a prueba la capacidad, fortaleza física y destreza de estos cowboys chilenos, que se caracterizan por su orgullo, seguridad y picardía. El colorido de sus vestimentas y la de sus caballos reflejan el espíritu de tradición: sombreros, pantalones generalmente rayados, botas de cuero, espuelas adornadas y mantas o ponchos de colores vistosos. El rodeo consiste básicamente en imitar el trabajo de estos campesinos: atajar y controlar al ganado. Los jinetes corren de a pares. El novillo que va a ser corrido se lleva a una pista circular con portones que permiten su entrada y salida. Para comenzar, un arreador con grito estridente provoca la carrera del animal que busca la salida del corral. Entonces, los huasos deben tratar de alcanzarlo y detenerlo en un punto determinado, señalado con una bandera. Con espíritu deportivo, el fallo del jurado es riguroso y estricto. Este paisaje de fiesta se completa con la música, los bailes tradicionales y por supuesto, con una gastronomía especial típica del lugar.

(En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.)

La Carretanagua

Nicaragua

Nicaragua es un país muy arraigado a tradiciones ancestrales, las cuales están presentes en casi todas sus costumbres y cultura. Muchas de estas tradiciones encierran profundas creencias en personajes fantasmagóricos o brujas, como La Mocuana, La Llorona y La Cegua. Pero quizás el más conocido y temido es el fantasma de La Carretanagua: una desvencijada carreta tirada por flaquísimos y viejos bueyes y conducida por La Muerte misma. La “Muerte Quirina”, un terrorífico esqueleto envuelto en un sudario de sábanas blancas, cargando su guadaña amenazadora y rodeada de calaveras.

Algunos aseguran haber padecido una horrible fiebre luego de haberla visto, otros el haber perdido el habla por varios días. Dicen que recorre las calles oscuras, alrededor de la luna de la madrugada, haciendo mucho ruido a su paso ya que se trata de una carreta vieja y destartalada. Los que la oyen pasar temen asomarse por las ventanas y encontrarla es que según la superstición, el día siguiente de haberla visto, está marcado con la muerte de alguno de los de su pueblo. La misteriosa carreta se mueve muy rápido y al llegar a las esquinas desaparece, reapareciendo sobre otra calle atemorizando a animales y creando desasosiego y mucho miedo entre la gente.

La Carretanagua (o Carreta Nagua) es un símbolo muy fuerte en la mitología y folklore nicaragüense, en las que se amalgama un pasado doloroso y una imaginación creativa y supersticiosa. Con ella se recuerda a las persecuciones y torturas que sufrían los indios a manos de los conquistadores. Dicen que en los tiempos de la colonia, en el Siglo XVI, los españoles llegaban a medianoche en carretas buscando oro y riquezas sacando a los indios de sus caseríos; se los llevaban como esclavos encadenados a sus carretas. El mito de la Carretanagua parece haber nacido también de la necesidad de los nicaragüenses de darle forma material y concreta a un fenómeno tan incontrolable como la muerte.

(En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.)