La dignidad del profesorado

Miguel Ángel Santos Guerra

En una democracia existen normas que nos afectan a todos y a todas, es obligación de la autoridad exigir su cumplimiento y, cuando se desobedecen de forma reiterada e insolente, hay unas sanciones que deben imponerse por el bien común.

Escribo estas líneas sumido en la tristeza y en la indignación. He dudado mucho sobre la conveniencia de escribir este artículo porque no quería dar pábulo a quien probablemente no busque más que notoriedad para defender una causa disparatada. Pero no he podido resistir el impulso de denunciar la descalificación injusta, el desprecio infundado y la agresión infame contra el profesorado y la dirección del Instituto Ben Al Jatib, sito en la ciudad de Rincón de la Victoria, en la que resido desde hace años.

El protagonismo que ha adquirido el promotor de estos hechos y la gravedad de sus insultos hacia todos los docentes, me han llevado a denunciar los hechos y a condenarlos de manera contundente. Unos profesionales que se están dejado la piel abnegadamente cada día por educar a la juventud, no se merecen este trato. Y menos por parte de alguien que, de tener un mejor criterio, debería dar gracias de rodillas a quien realiza una tarea tan decisiva para sus hijas.

Antonio Martín, padre de dos alumnas de 16 y 17 años (cursan 1º y 2º de Bachillerato en el IES Ben Al Jatib), ha denunciado al centro porque sus hijas han sido expulsadas durante diez días por negarse reiteradamente a llevar ‘bozal’ en los recreos. Llamar bozal a la mascarilla solo puede ser fruto de la torpeza o de la desfachatez. Una mascarilla es una mascarilla y un bozal es un bozal. No diré más sobre esta cuestión lingüística porque quiero evitar una agresión demasiado fácil.

Esta familia ha declarado una guerra sin cuartel al profesorado por la sencilla razón de que obligan a sus hijas, como al resto del alumnado, a usar la mascarilla durante los recreos. Obligación que no nace de una iniciativa del centro sino del decreto 20/21, de las instrucciones de la Comisión Interterritorial de Salud y de la Junta de Andalucía que han impuesto un protocolo para salvaguardar la salud de la comunidad educativa. Es decir, que la dirección del IES ha obligado a cumplir una norma en el marco de su estricta responsabilidad. Calificar por ello de dictadura a la institución es de una torpeza y de un cinismo difícilmente superables. Hablar de prolongadas coacciones es una forma torpe y ruin de tergiversar la realidad.

He oído unas declaraciones de Antonio Martín en el programa Espejo Público, de Antena 3. La ley impone la mascarilla en espacios abiertos cuando no se puede garantizar la distancia de seguridad. Y en un patio no puede garantizarse salvo que hubiese otra norma que impidiese a los demás acercarse a sus hijas. De hecho llevamos constantemente la mascarilla por la calle (un espacio bien abierto). Porque nadie garantiza que no vaya a pasar alguna persona a nuestro lado y no vamos a ir quitándola y poniéndola cuando alguien se aleja o se acerca. Proclamarse defensor de la ley, como si quien ha denunciado al centro fuese un purista cumplidor de la norma es una treta que, por otra parte, no justifica su actitud desafiante, insolente y amenazadora. Se pueden ver en las redes las imágenes grabadas por las dos alumnas en las que se muestran las distancias en que se encuentran otros alumnos y alumnas en el patio. ¿Y si pasa alguien corriendo a su lado? Este capricho de la familia impide a sus hijas una convivencia normal con los compañeros y compañeras en los recreos.

¿Qué decir de las contradicciones de este defensor de la ley, como quiere proclamarse? ¿Grabar y difundir imágenes de otros alumnos y alumnas es legal? ¿Proferir insultos y calumnias sobre el profesorado y la dirección es legal? ¿Negarse a cumplir la sanción impuesta es legal?

No es necesario que quien impone la norma sea médico como, al parecer se ha argumentado. Es la OMS, son los comités científicos, son los especialistas quienes ofrecen los argumentos de los que salen los protocolos. Y el sentido de responsabilidad y el sentido común los que nos tienen que animar a acatar la norma. Una norma que, por cierto, no solo protege a las hijas del denunciante sino que protege al resto de la comunidad. Ellas son libres de hacer con su vida lo que quieran, pero no de contaminar a otros que no desean contagiarse.

Flaco favor les está haciendo a sus hijas este padre recalcitrante que quiere tener razón contra las evidencias científicas, la universalidad de las prescripciones y la aceptación unánime de los protocolos por parte de la comunidad educativa. Este hombre se parece a aquel abuelo que viendo desfilar a su nieto exclamaba: «Todos marcan mal el paso en el ejército, menos mi nieto».

Pienso en las hijas de este iracundo padre que, en lugar de exigir que tengan respeto hacia el profesorado, le ven proferir insultos gravísimos en conversaciones y escritos. Insultos que, además, generaliza, atribuyéndolos a todos los integrantes de la profesión docente. Bien es cierto que este tipo de generalizaciones descalifican más a quien las hace que a quien las recibe.

Todas las piedras que los padres y las madres lanzan contra el tejado de los centros caen sin remedio sobre la cabeza de sus hijos y de sus hijas. He escrito muchas páginas sobre la necesaria colaboración de la escuela y la familia. Resulta una obviedad decir que, para que la barca avance, es preciso que todos los que reman lo hagan en la misma dirección. En este caso, no es que la familia no reme en el mismo sentido sino que trata de romper la cabeza con los remos a quienes están esforzándose por llevar a sus hijos y a sus hijas a buen puerto. Qué torpeza, qué deslealtad, qué mal ejemplo.

Me parece deseable ejercer la crítica para ayudar a que las instituciones mejoren. Pero una cosa es discernir y otra, muy distinta, demoler. Aquí no ha existido crítica, aquí lo que ha habido es insurrección, agresión, mentira, y desvergüenza. No se puede aceptar que, en nombre de la libertad, se produzca una agresión brutal y una descalificación de todo el profesorado. La libertad de expresión no puede confundirse con libertad de agresión.

En una sociedad en la que quien tiene información tiene poder, el profesorado pone todo su saber al servicio de los demás. No hay profesión que tenga, a mi juicio, una mayor dignidad. Sé que el profesorado, en estos tiempos de pandemia, está realizando un trabajo ímprobo para hacer bien su tarea. Sé que los centros educativos están siendo seguros porque toda la comunidad educativa está esforzándose al máximo por cumplir las normas con rigor. No merecen el profesorado una agresión de esta brutalidad. No merece esta descalificación por el simple hecho de exigir el cumplimiento de la norma, una norma beneficiosa para toda la sociedad.

Las autoridades educativas (inspección, delegación provincial, consejería de educación) han intervenido, como no podía ser de otro modo, para proteger al profesorado y para exigir el cumplimiento de la norma. Educar es enseñar que tenemos obligaciones que cumplir, no solo derechos que exigir.

Es probable que Antonio Martín se encuentre ofuscado por un protagonismo que no tenía y que esté aupado por grupos de negacionistas que han convertido su causa en una bandera. Sería más hermoso que tuviera protagonismo por otros motivos: participación en programas de colaboración con el IES, colaboración con Organizaciones de defensa de la escuela pública, iniciativas culturales… Le veo activo en las redes sociales, acudiendo a las televisiones, escribiendo cartas, denunciando manifestaciones… Utiliza a sus hijas para una causa innoble y, a su vez, es manipulado por quienes alimentan con sus bravatas una causa insostenible a la luz de los hechos.

La cuestión es bien sencilla: en una democracia existen normas que nos afectan a todos y a todas, es obligación de la autoridad exigir su cumplimiento y, cuando se desobedecen de forma reiterada e insolente, hay unas sanciones que deben imponerse por el bien común. Así de sencillo. Parece mentira que un adulto no lo entienda y que tache de dictadura el que existan normas y el que se exija su cumplimiento. ¿O es que considera que sus hijas pueden ser una excepción? ¿Por qué motivo? ¿Por ser hijas de quien son? Sus ideas, las que sean, no le dan patente de corso para hacer lo que se le antoje.

Lo terrible del caso es que la postura de insubordinación de las alumnas esté alentada, si no suscitada, por los padres. ¿Y si mañana sus hijas no quieren respetar la luz roja del semáforo por considerar que se trata de una norma dictatorial? ¿Tienen derecho a atropellar a un viandante o a otro vehículo?

Lo que más me ha indignado del caso es la sarta de insultos que este padre reparte a diestro y siniestro contra el profesorado. Qué injusticia, qué estupidez, qué ingratitud. Tachar a todos los docentes de «HDGP (sic) de profesores públicos», «ignorantes psicóticos», «dictadura de ineptos que no tiene ni puñetera idea de nada», «casta asquerosa»… es inadmisible y denunciable. Que lo haga un padre, que ha de dar ejemplo ante sus hijas de respeto y gratitud hacia quienes las enseñan, es especialmente lamentable. Y que lo haga de forma tan ostensible, chulesca y desafiante, llevando a las televisiones, a las redes y a los medios su ridículo y ofensivo discurso, es casi inconcebible.

El Adarve

Red Iberoamericana de Docentes

Diferencias entre Dislexia, Disgrafía y Discalculia

La dislexia y la disgrafía son dificultades de aprendizaje. La dislexia afecta principalmente la lectura, mientras que la disgrafía afecta principalmente la escritura. Aunque son condiciones diferentes, son fáciles de confundir. Sus síntomas pueden coincidir. Esta sencilla tabla puede ayudarlo a diferenciarlas.

Tanto la dislexia como la discalculia pueden obstaculizar que los chicos aprendan matemáticas. Aunque éstas pueden ocurrir al mismo tiempo, son dificultades de aprendizaje muy diferentes. Y la relación entre ellas no es clara.

La evidencia sugiere que tienen en común ciertas deficiencias a nivel cerebral. Una diferencia fundamental es una limitación en la memoria funcional, pero existen otros retos cuando los chicos tienen esas condiciones.

La dislexia ha sido más estudiada que la discalculia. Esa puede ser la razón de que algunas personas llamen a la discalculia “dislexia de los números”. Sin embargo, ese apodo no es preciso. La discalculia no es dislexia en matemáticas. Esta tabla muestra las diferencias entre la dislexia y la discalculia, y qué puede ayudar con cada una.

Fuentehttps://www.understood.org

Infografía

Hay diagnósticos de TDAH por los padres

TDAH 1

“No hay evidencia de que la ausencia de medicación provoque fracaso escolar”

José Ramón Ubieto

TDAH. ¿A qué alude ese acrónimo? Uno, a la falta de atención. O dos, a la hiperactividad y la impulsividad. O tres, a una combinación de las anteriores. Se estima que el 6% de la población infantil padece este trastorno. El TDAH es una alteración real. Pero para algunos ámbitos del psicoanálisis es sólo una etiqueta diagnóstica sin evidencias neurobiológicas ni genéticas. El psicoanalista clínico José Ramón Ubieto aporta su interpretación y experiencia en su libro TDAH, hablar con el cuerpo (editorial UOC).

¿Qué es el TDAH?

Es el nombre prét-a-porter con el que hoy designamos el malestar en la infancia en sus diferentes formas: inquietud, problemas de conducta, dificultades de aprendizaje. En sentido más estricto se refiere a un diagnóstico psiquiátrico aplicable desde niños a adultos con síntomas de hiperactividad o falta de atención.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debería hacerse por especialistas clínicos en un contexto de entrevistas personalizadas y con ayuda, cuando sea preciso, de otros instrumentos diagnósticos. En la práctica, profesionales del ámbito educativo o de la salud (no especialistas), e incluso los mismos padres, a veces “cuelgan” esa etiqueta para nombrar algo que los perturba y que no saben bien cómo comprender. El abordaje clínico debe priorizar la escucha de ese malestar y a partir de allí pensar las ofertas posibles: tratamiento psicológico, farmacológico, educativo.

Un niño es desatento, se muestra inquieto, rinde poco en clase. ¿Qué pueden hacer los padres?

Primero hablar con su tutor y los profesionales de la escuela para buscar juntos estrategias que mejoren ese rendimiento. Pensar también en el trabajo en casa, en cómo acompañarlo en sus deberes y en sus dificultades vitales, cómo estar al lado tomando en cuenta lo que a él le puede inquietar, que no siempre coincide con lo que nos inquieta a los padres o a los docentes. Cuando todo eso no funciona es el momento de consultar a un clínico, pero primero la educación.

¿Cómo es un niño con TDAH?

Es alguien que muestra una inquietud. Algo hace que no pare de moverse, que lo despista y le complica la existencia y el vínculo educativo. Pero al mismo tiempo, y esto ya no es tan evidente, es alguien fijado a un punto, a un cierto impasse que le hace sufrir. Fijado a algo que no ha podido resolver de su relación familiar, de su relación con los compañeros o de la relación consigo mismo. De allí la paradoja de niños incapaces de concentrarse en una tarea escolar y, sin embargo, pendientes todo el tiempo de los cambios de humor de los adultos, del tono de su voz o de un videojuego.

El psicoanálisis niega que el TDAH tenga una base genética o neurobiológica en contra de criterios científicos.

No es una afirmación del psicoanálisis, sino una constatación que la propia “Guía de práctica clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes” del Ministerio de Sanidad. Es una evidencia que a día de hoy no hay marcadores biológicos o genéticos que permitan determinar la existencia del TDAH.

No todos los que padecen el trastorno llegan a las consultas y, al mismo tiempo, hay un hiperdiagnóstico en chicos con problemas de aprendizaje y conducta. ¿Hay mucho diagnóstico erróneo?

La citada guía del Ministerio admite también las dificultades en la detección, el proceso diagnóstico y la metodología que originan amplias variaciones (geográficas y demográficas), lo que conduce a un infradiagnóstico o un sobrediagnóstico del TDAH. Pediatras americanos admitían en un relevante reportaje publicado en The New York Times que lo diagnostican empujados por la demanda de los padres y por las abultadas ratios escolares, más que por criterios clínicos. En nuestro país empezamos a constatar este mismo efecto, lo que aumentará sin duda la prevalencia del cuadro.

¿Cuándo hay que medicar?

La medicación habitual son psicoestimulantes que funcionan como las anfetaminas. Mejoran el rendimiento a corto plazo pero también generan efectos secundarios que hay que considerar. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar.

Los detractores de los tratamientos con medicación suelen culpabilizar a los padres por buscar una “solución rápida”.

Los padres buscan explicaciones y soluciones para problemas que a veces los desbordan. Se guían por consejos de otros padres o por indicaciones profesionales buscando la mejor fórmula para sus hijos. La cuestión es que encuentren orientaciones que tomen en cuenta la subjetividad, la suya y la de sus hijos, y que no se limiten a contabilizar conductas y aplicar fórmulas universales que prometen curas imposibles.

Subjetividad. Hablar con el cuerpo. ¿A qué se refiere?

Cada niño o niña hiperactivos tiene sus propias razones para moverse o no prestar atención. Esos motivos, que él desconoce, hablan a través de su cuerpo, en esa inquietud que lo atraviesa. Son palabras apresadas que sin embargo contienen un mensaje cifrado que se dirige a los adultos cercanos (padres, profesores, clínicos). Escuchar ese malestar singular a cada uno es la tarea que nos hará comprender la función que cumple esa hiperactividad y cómo entonces tomar distancia de ese movimiento incesante.

En la actualidad se está extendiendo el diagnóstico de TDAH a los adultos, ¿qué opina?

En los adultos se trata básicamente de la desatención como síntoma principal. No deja de ser curiosa la proliferación de este diagnóstico en un mundo dominado por el zapping, los hipervínculos, los tuits de 140 caracteres y una cierta desresponsabilización sobre nuestros asuntos. Hoy cualquiera puede sentirse víctima de algo. Nombrar esa actitud como un trastorno puede aliviarnos de responder de nuestros actos. Es una falsa salida.

La Lomce hace mención expresa al TDAH pero no a los trastornos del espectro autista.

Las iniciativas legislativas siempre son el resultado de la confluencia de intereses legítimos de lobbies diversos (afectados, industria, profesionales). En este caso la compañía farmacéutica Shire (principal productor de medicamentos para el TDAH) financió el “Libro Blanco europeo sobre el TD (TDAH: Haciendo visible lo invisible)” donde se perfilan estrategias que luego son aplicadas por los gobiernos europeos. En España eso ha influido decisivamente en su inclusión en la Lomce asegurando así algunos beneficios para los diagnosticados de TDAH (descuentos en materiales, más tiempo para los exámenes). Estas medidas tienen luego sus efectos, como ya sucedió en Quebec (Canadá) donde tras un acuerdo similar el número de diagnósticos se multiplico exponencialmente. En relación al autismo sabemos que el tratamiento farmacológico ofrece pobres resultados y quizás sea un factor a considerar para entender un menor interés de algunos de estos lobbies.

Explíquenos esta frase de su libro: “Es curioso que en Estados Unidos se medique al 14% de los niños cuando el trastorno afecta sólo al 6%. Y que un alto porcentaje sean negros, chicanos o hispanos”.

Pensar el TDAH al margen de las condiciones sociales, familiares y educativas es una ingenuidad. El profesor Alan Sroufe de la Universidad de Minnesota dirigió un estudio desde 1975, en el que siguieron a 200 niños que nacieron en la pobreza y constataron cómo el ambiente del niño predice el desarrollo de problemas de TDAH. En marcado contraste, la medición de anomalías neurológicas al nacer, del C.I., y del temperamento infantil no predicen un TDAH.

Usted habla de la existencia de un “marketing de medicamentos” según el cual el TDAH no medicado implica riesgos relevantes: fracaso escolar, conflictividad social, drogodependencia.

El estudio más serio hecho hasta el momento es el Estudio de Tratamiento Multimodal de Niños con TDAH (MTA) realizado por el NIMH (National Institute of Mental Health) la agencia de investigación biomédica y del comportamiento más importante de los EE.UU.. Fue diseñado para probar si los niños diagnosticados con TDAH tienen mejores resultados cuando son tratados con medicamentos u otros abordajes. Tras el análisis inicial de 14 meses donde se comprobó la mejora con medicamentos se constató a medio y largo plazo que ya no había diferencias en el comportamiento entre niños que fueron medicados y los que no lo eran. Pero los datos sí que mostraron que los niños que tomaron los medicamentos durante 36 meses sufrieron una una pérdida de peso y un descenso del crecimiento. No hay ninguna evidencia probada de que la ausencia de medicación comporte fracaso escolar o drogodependencias. Lo que sí hay verificado es que los adolescentes que toman psicoestimulantes durante largos periodos tienden a tomar anfetaminas posteriormente ya que se trata de un mismo principio activo.

La Vanguardia, 16/02/2015.

Conciencia fonológica para niños: qué es y para qué sirve

Dr. Alexandro L. Huanca

(Docente, Psicopedagogo y Psicólogo Clínico-Educativo)

¿Sabes qué es la conciencia fonológica para niños? Reconocer rimas, identificar sonidos iniciales y finales en las palabras, fraccionar en sílabas las palabras, etc., son algunas de las conductas relacionadas con la conciencia fonológica. Se puede afirmar entonces que la conciencia fonológica es la responsable del reconocimiento y manipulación de las unidades fonológicas del lenguaje hablado, lo que la convierte en una habilidad indispensable para el proceso de adquisición de la lectoescritura. Estas habilidades se pueden mejorar a través de actividades de conciencia fonólogica para niños.

Esta habilidad metalingüística posee tres componentes básicos:

  • Factor rima,
  • Factor sílaba
  • Factor fonema (siendo este último el más importante para el aprendizaje de la lectoescritura).

Porqué es tan importante la  Conciencia Fonológica para niños

La concienciación fonológica se desarrolla inicialmente a través de la adquisición del lenguaje. Como es bien sabido, entre el nacimiento y los 6 años, el lenguaje se desarrolla a un ritmo exponencial en todos sus componentes (fonología, léxico, morfología, sintaxis, semántica y pragmática).

Los estudios de los niveles de CF se han abordado principalmente en función a tres niveles los cuales son:

  • Conciencia léxica: Habilidad para identificar las palabras que componen las frases y manipularlas de forma deliberada (incluida en el sentido amplio). Ejemplo: Preguntar cuántas palabras hay en una frase dada (5 en “El tren salió con retraso”).
  • Conciencia silábica: Capacidad y habilidad mental para segmentar y manipular las sílabas que componen las palabras. Ejemplo: Preguntar cuántas sílabas (trocitos) hay en una palabra (3 en “castillo”).
  • Conciencia fonémica: Habilidad para segmentar y manipular las unidades más pequeñas del habla que son los fonemas. Ejemplo: Preguntar cuántos sonidos se oyen, en una palabra: /e/ /l/ /e/ /f/ /a/ /n/ /t/ /e/, presenta 8 sonidos.

Es frecuente encontrar niños con dificultades a la hora de escribir una frase, donde juntan todas las palabras, o al escribir una palabra invierten el orden de las sílabas.  Este tipo de dificultad es debido probablemente a que no se ha trabajado correctamente la conciencia léxica y silábica en el momento del proceso de la lectoescritura. En estos casos lo primero que hay que trabajar es la conciencia léxica, enseñarle al niño que descubra las palabras como unidades que integran un todo, la oración. Es importante comenzar por esto, ya que los niños cuentan con un pensamiento que se dirige de lo global a lo concreto.

La CF debería enseñarse previo o durante el inicio al acceso de la lectoescritura, ya que la introducción de juegos y actividades que requieran analizar el lenguaje en el ámbito fonológico parecen desarrollar habilidades fonológicas que son necesarias para acceder a la lectura, escritura. Por lo tanto, dichas habilidades deberían formar parte del curriculum de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria.

Desarrollo de la conciencia fonológica para niños

La CF emerge gradualmente, de modo que desde los 4 años los niños pueden hacer juicios sobre las sílabas. A partir de los 5 años pueden pensar sobre unidades de menor tamaño, las intrasilábicas, como el arranque y la rima, pero hasta el comienzo de la escolaridad formal (6–7 años) no son capaces de reflexionar sobre todas y cada una de las unidades más pequeñas, los fonemas. De hecho, existiría una secuencia universal en el desarrollo de la CF (Defior, 2004), que iría desde las unidades más grandes a las más pequeñas. Los niveles de conocimiento fonológico en la etapa preescolar son principalmente el resultado de las experiencias con el lenguaje oral (juegos orales de la primera infancia, interacción con sus compañeros de clase y con los adultos, incremento del vocabulario, etc.) y, como es el caso del español, la simplicidad del sistema fonológico contribuye a que los niños detecten desde temprano los componentes sonoros del habla más salientes. Este conocimiento contribuye al aprendizaje de los códigos escritos alfabéticos y, a la vez, se incrementa notablemente con este aprendizaje.

Desarrollo inicial de la conciencia fonológica

En estos niveles de educación pre escolar de 4 a 5 años y de primer a segundo grado se debe realizar un trabajo sistematizado de la conciencia fonológica por parte del docente para lo cual se le sugiere las siguientes actividades:

  • Reconocer rimas, sílabas y el sonido inicial, lo ayuda a entender que las palabras tienen sonidos al igual que significados.
  • Unir sonidos en palabras (/p/ /i/ /n/ /o= pino) lo ayudará a decodificar palabras.
  • Segmentar palabras en sonidos (pelo= /p/ /e/ /l/ /o/) lo ayudará a entender mejor la ortografía de las palabras.

Otras denominaciones de la conciencia fonológica para niños: También se conoce con los nombres de metaconocimiento fonológico, habilidades metalinguísticas, conocimiento metafonológico o conocimiento fonológico.

Revista Digital INESEM

https://revistadigital.inesem.es/educacion-sociedad/conciencia-fonologica/

¿Cómo identificar si un niño tiene un trastorno fonético o fonológico?

Dr. Alexandro L. Huanca

(Docente, Psicopedagogo y Psicólogo Clínico-Educativo)

Las dificultades en las habilidades lingüísticas y en especial en la correcta emisión de las palabras, ya sea en forma aislada o en el lenguaje espontáneo, aparecen con frecuencia en la población infantil menor a 6 años. Muchas veces estos errores son definidos como dislalias, dificultades a nivel fonético, por tanto durante la rehabilitación, el especialista se centra en hacer que el niño pronuncie bien o articule las palabras igual que un adulto. Sin embargo, estas dificultades pueden ir mas allá de un simple problema de articulación y puede ser un trastorno fonético, siendo quizás esta la razón por la que algunos especialistas fracasan en su intento por ayudar a estos niños.

Diferencia entre el trastorno fonético y el trastorno fonológico

Trastornos fonéticos

En los trastornos fonéticos la dificultad se presenta a nivel de la articulación del fonema aislado. El origen de esta dificultad se da por una alteración orgánica o funcional en los órganos que intervienen en la producción del habla (lengua, labios, etc.), puede estar acompañado de frenillo sublingual corto, incorrectas posiciones y falta de agilidad linguo labial.

En estos casos, la dificultad está centrada en el aspecto motriz o articulatorio, son niños con errores estables, que cometen siempre el mismo error cuando emiten el sonido o sonidos problemáticos. Entre los errores más frecuentes tenemos: omisiones, así por ejemplo debe decir elefante pero dice epante o sustituciones, debe decir cama y dice tama. Si estos errores en la articulación predominan en su habla entonces estamos posiblemente frente a un trastorno fonético.

Trastornos fonológicos

En los trastornos fonológicos la dificultad está en la producción inapropiada del sonido en conjunto (en una palabra, oración, etc.) que se puede observar dentro del vocabulario y gramática normal. Este trastorno entonces hace referencia a dificultades del habla en niños que no tienen alteradas otras habilidades lingüísticas (no se produce en el nivel articulatorio ya que pueden pronunciar bien las palabras en imitación pero dentro de su lenguaje espontáneo las sustituyen u omiten), se produce en el nivel perceptivo y organizativo, es decir, en los procesos de discriminación auditiva, afectando a los mecanismos de conceptualización de los sonidos y a la relación entre significante y significado (no tienen una representación mental del sonido).

Estas son las principales diferencias entre el trastorno fonético y fonológico. Haz click a continuación si quieres aprender más sobre las alteraciones patológicas del lenguaje.

Revista Digital INESEM

https://revistadigital.inesem.es/educacion-sociedad/trastorno-fonetico-fonologico