Arranca la década para salvar de la desaparición a las lenguas indígenas

Antropología – CientíficaMente

De las más de 7000 lenguas que se hablan en el mundo -unas 6700 originarias-, 3000 podrían extinguirse antes de fin de siglo si no se actúa de inmediato. En el mayor esfuerzo orquestado hasta ahora, la ONU proclama un decenio para proteger esos idiomas y preservar el cúmulo de historia y conocimientos que conllevan.

El principio de la libre determinación y el derecho a utilizar y transmitir a las generaciones futuras, de forma oral y escrita, lenguas que reflejen las ideas y valores de los pueblos indígenas; al igual que la igualdad de trato de los idiomas originarios con respecto a otras lenguas, son los pilares fundamentales del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas que empezó con el año.

Esos principios y derechos, estipulados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, guiarán durante los próximos diez años la iniciativa que busca impedir la desaparición de miles de lenguas que encierran las identidades, conocimientos y tradiciones de igual número de naciones en el mundo.

La población del planeta se comunica actualmente en más de 7000 idiomas, 6700 de los cuales son indígenas. Lamentablemente, al menos 3000 de ellos corren el riesgo de extinguirse.

A un ritmo de una cada dos semanas, las lenguas indígenas están muriendo, llevándose consigo la cosmogonía singular de los pueblos que las hablan.

Sierra Nevada de Santa Marta es un paraje abundante en agua, de mañanas calientes y noches frías, con picos de más de cinco mil metros de altura cuyas nieves desembocan en el Caribe colombiano y está protegido por la comunidad indígena de los Arhuacos. UNODC/Laura Rodríguez Navarro

Un año no fue suficiente

Para revertir esta tragedia cultural, los Estados miembros de la ONU celebraron el Año Internacional de las Lenguas Indígenas en 2019, logrando llamar la atención sobre el tema con eventos y actividades en todo el mundo.

Sin embargo, la tarea es titánica y un año es muy breve para cumplirla, por lo que antes de que terminara 2019 se decidió dedicar una década a la promoción, reconocimiento y protección de los idiomas originarios. Tras meses de negociaciones, la Asamblea General de la ONU adoptó el 18 de diciembre una resolución proclamando al periodo 2022-2032 como Decenio de las Lenguas Indígenas.

La resolución establece que durante ese periodo se cree conciencia sobre la grave pérdida de lenguas indígenas y la necesidad apremiante de conservarlas, revitalizarlas y promoverlas tomando medidas urgentes a nivel nacional e internacional.

El texto dispone que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) coordine las actividades para el propósito y exhorta a los Estados miembros a analizar la posibilidad de establecer mecanismos nacionales con fondos suficientes que contribuyan al éxito del mayor esfuerzo concertado hasta el momento para preservar las lenguas indígenas.

El Decenio también invita a los pueblos indígenas, como custodios de sus lenguas, a que participen e implementen las medidas apropiadas para la celebración del Decenio Internacional.

Mujeres indígenas celebran la ceremonia de apertura antes del inicio del Foro de Igualdad Generacional en Ciudad de México. ONU Mujeres/Paola Garcia

La primera reunión

La planificación de la iniciativa comenzó en la Ciudad de México en febrero de 2020 con una reunión de Alto Nivel en la que la comunidad internacional definió las metas y acciones a desarrollar.

En esa ocasión, los participantes recordaron que si bien los indígenas constituyen una parte relativamente pequeña de la población mundial, representan la mayor diversidad cultural y lingüística del planeta y sus territorios contienen la reserva más grande de biodiversidad.

Además, coincidieron al afirmar que preservar las lenguas indígenas supone preservar la herencia común de la humanidad.

Niños indígenas en el Amazonas.
OPS/Karen González

Drama universal

La directora de la UNESCO, Audrey Azoulay, presente en el evento, aseguró que perder esas lenguas sería «un drama universal, una reducción antropológica», puesto que son un vehículo de valores y una trama de saberes de las múltiples interpretaciones del mundo.

Por eso es preciso asegurar la transmisión de las lenguas y valorar el patrimonio inmaterial, como también es prioridad poner freno a las amenazas contra los pueblos indígenas, a su exclusión y a la sobre explotación de los recursos naturales en sus territorios, dijo Azoulay.

«Y para crear conciencia necesitamos voces fuertes, como la de Yalitza», concluyó la titular de la UNESCO, refiriéndose a la actriz mexicana indígena Yalitza Aparicio, embajadora de Buena Voluntad para los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo.

Yalitza Aparicio recibe el nombramiento de embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO de manos de Audrey Azoulay, directora general de ese organismo.
© UNESCO/Christelle Alix

La tarea de Yalitza

El nombramiento de Yalitza Aparicio data de 2019 y conlleva la misión de apoyar a la UNESCO para garantizar la integración y los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo.

Parte de esa labor debería lograrse mediante la salvaguardia y la celebración del patrimonio cultural indígena, así como a través de la integración de los conocimientos indígenas en la gestión del medio ambiente, la preservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, y la igualdad de acceso de los pueblos indígenas a la educación.

En la reunión de México, la actriz y activista de los derechos indígenas y de las mujeres sostuvo que la preservación de las lenguas indígenas «va más allá de la riqueza lingüística», porque «aporta soluciones a problemas sociales y ambientales».

«Tenemos mucho que aportar», en cuanto a la forma de cuidar el medio ambiente, la plantas y los animales.

«Muchos de nuestros padres optan por no transmitir su lengua, porque es motivo de exclusión», pero «para estar donde estamos, no tuvimos que bajar los ojos ante ofensas. Al contrario, fue necesario compartir el orgullo que tenemos por nuestra identidad. Somos orgullosos de nuestro color de piel, de nuestros valores e historia. Somos orgullosos de nosotros», dijo entonces Yalitza Aparicio.

Antes, en una entrevista con Noticias ONU, la actriz oaxaqueña había resaltado su amor por los idiomas originarios, aseverando que trabajar en su defensa le «llena el alma».

CientíficaMente – 18/01/2022

Acertijo lingüístico: ¿qué palabra en español existe y se puede pronunciar, pero no se puede escribir?

Acertijo lingüístico: ¿qué palabra en español existe y se puede pronunciar, pero no se puede escribir?
Es una de las mayores curiosidades que esconde el español o castellano, de muy difícil solución. Te contamos cuál es el término

iProfesional | Actualidad | 15.09.2021

Una de las mayores curiosidades que esconde el español o castellano supone casi una especie de acertijo lingüístico de difícil solución: ¿qué palabra de la lengua española se puede pronunciar y, sin embargo, no se puede escribir?

Se trata de un caso real, reconocido por la propia RAE y la Fundéu (Fundación del Español Urgente), y supone “una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otras lenguas”.

En cierta forma, tanto el español como el castellano están llenos de curiosidades. Como lengua viva, cambia con el tiempo, se adapta al uso de la sociedad, evoluciona y sorprende, incluso a los hispanoparlantes. Estos rondan el medio millón de personas, lo que convierte al español en uno de los idiomas más hablados del mundo, en constante competencia con otros como el chino, el inglés o el hindi.

Un acertijo difícil de resolver: la palabra que se dice pero no se escribe.
Un acertijo difícil de resolver: la palabra que se dice pero no se escribe.

Esto da lugar a una amplia variedad en el uso del español -también a errores al utilizarlo-, que sorprende cada año con nuevos términos añadidos por la RAE (Real Academia Española) al diccionario: en los últimos años la Academia ha aceptado palabras como ‘zasca’, ‘aniridia’, ‘ponqué’, ‘veragua’, ‘coronavirus’, ‘cuarentenar’ y ‘emoji’, entre muchas otras.

Una de las mayores curiosidades que esconde el español o castellano va mucho más allá, y supone casi una especie de acertijo lingüístico de difícil solución: ¿qué palabra de la lengua española -que sí existe- se puede pronunciar y, sin embargo, no se puede escribir?

La palabra en español que se puede decir, pero que no es posible escribir, según las actuales normas ortográficas es el imperativo de ‘salirle’, es decir, cuando la forma verbal ‘sal’ del verbo ‘salir’ se combina con el pronombre enclítico ‘le’.

Este ‘sal’ + ‘le’, que sí se puede pronunciar (“sal-le al paso”), no se puede escribir por dos motivos: por un lado, si se escribiese junto formaría la palabra ‘salle’, que se pronuncia diferente por tener la ‘ll’; por otro, las normas actuales no permiten el uso del guion.

“Ha sido costumbre desde hace mucho la intercalación de un guion” para formar sal-le. “No obstante, las Academias de la Lengua decidieron en la Ortografía del 2010 negar validez al uso del guion, sin ofrecer alternativas, por lo que esta palabra según las actuales normas no se puede escribir”, explica Wikilengua del español, portal con el apoyo de Efe y Fundéu.

La RAE y las deliberaciones del español y castellano.
La RAE y las deliberaciones del español y castellano.

De esta forma, prosigue, “se introduce una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otras lenguas: la de una palabra que no se puede escribir”. 

“Este sería el único caso en el que aparecerían dentro de una palabra española dos eles contiguas, cada una de ellas perteneciente a una sílaba diferente, secuencia fónica cuya representación se halla bloqueada en nuestro sistema gráfico, puesto que concurriría con el dígrafo ll, que solo admite interpretarse como el fonema palatal lateral sonoro /ʎ/ —o, más comúnmente, debido al fenómeno del yeísmo, el palatal central sonoro /y/—”, analiza por su parte la RAE.

“Así pues, nuestro sistema ortográfico no cuenta con recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional; las grafías salle al encuentro o sal·le al encuentro no se consideran, pues, correctas”, añade la Academia.

¿Cuál es la solución, entonces? La RAE solo propone alternativas que no impliquen el uso de esta palabra, como “sal al encuentro a esta persona”, “sal a su encuentro”, “hay que salir al encuentro de…”, etc.

“Lo natural es que, en su lugar, se generen expresiones en las que el pronombre de dativo se sustituye por el sintagma correspondiente (o, incluso, por un posesivo: sal a su encuentro) o en las que el verbo salir aparece en infinitivo como núcleo de una perífrasis modal de obligación (tener que + infinitivo; deber + infinitivo; haber de + infinitivo; la impersonal haber que + infinitivo)”, plantea.

iProfesional | Actualidad | 15.09.2021

Estrategias para una correcta comunicación escrita

Nueva escritura – La muerte de la coma

Klaus Lüber*

Los signos de puntuación se inventaron para hacer más legibles los textos.
Los signos de puntuación se inventaron para hacer más legibles los textos. | © chorniy10 – Fotolia.com

SMS, chats, posts: una nueva forma de escritura se está imponiendo en nuestra vida diaria. La ortografía y la puntuación son cada vez menos importantes. Esto no deja de plantear algunos problemas, opina el asesor de escritura y periodista Markus Reiter.

Markus Reiter | © Markus Reiter

Markus Reiter es asesor de escritura y periodista. Fue redactor del suplemento cultural del Frankfurter Allgemeinen Zeitung y escribe libros sobre cultura, lenguaje, neurocienciencas y comunicación.

Señor Reiter, ¿qué piensa usted como asesor de escritura y antiguo redactor de periódico cuando lee los mensajes de texto o los chats?

Lo entiendo como un lenguaje para un grupo de entendidos, como un sociolecto escritural. Si, por ejemplo, miro lo que escriben los chicos de catorce años en WhatsApp, tengo que buscar el significado de muchas abreviaturas.

¿Le parece grave?

No, en principio no. Los jóvenes siempre han intentado distinguirse de los adultos hablando de un modo propio. El lenguaje no sólo sirve para comunicarse, sino también para delimitar. Es otra cosa la que me preocupa de los modernos modos de escritura.

Me llama la atención que muchos autores –es decir, no sólo jóvenes en el chat, sino también escritores profesionales– tienen una actitud cada vez más laxa respecto al texto. Casi parece que se ha incorporado a textos más largos cierta manera de escribir propia de la redacción de mensajes breves. Esto puede verse, por ejemplo, en la desaparición de la coma.

¿Y cuál sería el problema?

Si la coma desaparece en mensajes de WhatsApp no es ninguna catástrofe. Pero es un problema cuando sucede en textos más largos, que aspiran a transmitir al lector pensamientos más complejos, es, decir algo más que informar qué acabamos de almorzar. Los signos de puntuación se inventaron por un buen motivo: para estructurar las frases en segmentos de sentido y así hacer los textos más legibles.

¿REGRESO DE LA ORALIDAD?

¿Desde cuándo se usan los puntos y las comas?

En la temprana Edad Media todavía no se utilizaba ningún signo de puntuación. Ni siquiera se tomaban la molestia de separar las palabras mediantes espacios en blanco. Fue a lo largo del siglo XII que los escribas de los monasterios comenzaron a separar gráficamente las unidades gramaticales, por ejemplo, la oración subordinada y la principal. Se dieron cuenta de que así era mucho más fácil leer.

Y esto tiene que ver con el modo en que nuestro cerebro procesa los textos. La investigación ha mostrado que para los conceptos recurrentes tenemos archivadas imágenes verbales que comparamos con lo que leemos. Si las imágenes coinciden, podremos comprender rápidamente; si no, tendremos dificultades.

¿Podríamos decir entonces que estamos viviendo una especie de retorno a un oralidad textual que por buenas razones hemos abandonado hace tiempo?

Aquí es preciso hacer una diferenciación. En sí acercar la escritura a la lengua hablada es una evolución absolutamente positiva. Por lo general, si intentamos escribir como hablamos, los textos se vuelven más comprensibles. En el mundo anglosajón hay una maravillosa tradición de enriquecer textos científicos con elementos narrativos. Pero esta práctica constituye un arte difícil que a su vez presupone un duro trabajo en el texto.

La otra forma de oralidad escrita se caracteriza, sin embargo, por el poco esfuerzo que se realiza al escribir. Quien piense que puede escribir un texto para el gran público igual que como se redacta un espontáneo posteo de Facebook para sus amigos no tiene idea del esfuerzo que le estará imponiendo a sus lectores.

En el fondo lo ideal sería dominar las dos cosas: el código del grupo de pares y los estándares de un lenguaje comprensible para todos.

Lamentablemente, en mis seminarios veo una y otra vez que para muchos es muy difícil pasar de un código a otro. Si usted le pide a expertos de mercadeo o tecnología informática que vuelvan su código más comprensible para los de afuera, en muchos casos no sabrán hacerlo. A menudo sólo ahí se toma consciencia de hasta qué punto ese modo de expresión se caracteriza por ocultar las imprecisiones con expresiones grandilocuentes El mismo problema existe también en la comunicación interna en las empresas.

A menudo me dicen: “Mi jefe me manda siempre correos incomprensibles y después tenemos que tratar de descifrar qué es lo que nos está pidiendo”. Esto no sólo es una falta de respeto para con los colaboradores, también cuesta tiempo.

LA ESCRITURA COMO PROYECTO DE ÉLITE

¿Cómo cree que evolucionará nuestro modo de escribir?

Es difícil decirlo porque el lenguaje esta sometido a un gran dinamismo. Tal vez la forma escrita vuelva a ser un proyecto de élite. Lo fue alguna vez y, según mi parecer, no es imposible que el campo de lo escrito vuelva a ser un dominio de expertos. Muchas personas leerán cada vez menos pero escucharán más y verán más videos. Ya hoy no es necesario poseer tanta competencia de lecto-escritura como antes.

¿Pero no se señala siempre que las jóvenes generaciones escriben más?

Es cierto, pero la cuestión es qué desarrollo experimentarán los formatos que plantean una comunicación sin texto. Tomemos el caso de Vine, un sistema para enviar videos de cortísima duración. O la aplicación Snapchat, cuyo funcionamiento se basa en el envío de fotos. O el manejo remoto de aparatos mediante la voz. Quizás experimentemos cada vez más un uso oral del lenguaje que, si se pone por escrito, se revele como una especie de oralidad escrita.

*Klaus Lüber es especialista en estudios culturales y medios. Escribe, entre otros, para los periódicos Süddeutsche Zeitung, Die Zeit y Die Welt.

Goethe Institut

La RAE pide que la Ley Celaá “no ponga en peligro el uso del español en ningún territorio del Estado”

Antonio Lucas

La Academia expresa su preocupación por que la nueva norma educativa “promueva obstáculos para que los ciudadanos puedan ser educados en su lengua materna”.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, durante un acto. (Javi Martínez)

Ni tan de perfil ni tan de frente. La Real Academia Española (RAE), que dirige Santiago Muñoz Machado, invocó ayer la Constitución para emitir un comunicado suave, pero animado de advertencias contra la llamada Ley Celaá. En una nota consensuada por el pleno de los académicos, la institución pide al Gobierno que asegure “la protección que el artículo 3 de la Constitución dispensa al español como lengua oficial del Estado que todos los españoles tienen el deber de conocer y el derecho de usar“.

En dicho comunicado, los miembros de la RAE expresan que “su preocupación principal es que el futuro texto legal no ponga en cuestión el uso del español en ningún territorio del Estado ni promueva obstáculos para que los ciudadanos puedan ser educados en su lengua materna y accedan a través de ella a la ciencia, a la cultura, o, en general, a los múltiples desarrollos del pensamiento que implica la labor educativa”.

El texto es una primera puesta de largo en el asunto de que el español pueda verse aún más menguado como lengua en el ámbito educativo por parte de algunas comunidades. Un asunto que genera inquietud en algunos académicos, como señalaron a este periódico el miércoles. «Formamos parte de una comunidad cultural que integran cerca de 600 millones de personas con capacidad para utilizar el español y más de 485 millones que lo tienen como lengua materna. Esta circunstancia convierte nuestra lengua en un bien de valor incalculable que es patrimonio común de las naciones y los pueblos que lo usan como lengua de comunicación y de enseñanza, y obliga a todos los Gobiernos, especialmente el de España, a garantizar su conocimiento».

Esta última frase es una firme advertencia. La fuerza normativa de la RAE se apoya exclusivamente en la difusión del buen uso de las reglas, pero el valor moral de sus observaciones con respecto al idioma sí tiene un peso específico. Es ahora cuando la autoridad de la institución puede hacer que el debate ante la nueva Ley Orgánica de Educación aprobada ayer en el Congreso no sea sólo una cuestión estética. La institución es también un órgano consultivo al que los distintos Gobiernos ha recurrido en alguna ocasión. La última tensión que mantuvo con el actual Ejecutivo tuvo enfrente a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a cuenta del informe de la RAE contrario a adaptar la Constitución al lenguaje inclusivo, aprobado también por unanimidad del pleno de académicos.

La Real Academia Española carece de competencias para pronunciarse sobre problemas de constitucionalidad, pero se ofrece para el asesoramiento en esta y otras cuestiones. “Dada la importancia que tiene para nuestra nación el español como lengua oficial, y los deberes de protección que la Constitución impone, la RAE, sin perjuicio del análisis crítico final que en su caso proceda, se pone a disposición del Gobierno y del legislador para prestar el asesoramiento que se considere necesario“.

Por su parte, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, ha manifestado en una entrevista a la Cadena Ser que atiende “con todo el respeto” la disposición de la Real Academia Española para “asesorar” durante la tramitación la Ley Orgánica de Educación, y ha recordado que en la misma está «perfectamente cumplimentado» el castellano como lengua oficial del Estado.

A su juicio, no hay «ninguna ley» que haya precedido a la suya que incorpore la expresión “las administraciones educativas garantizan el derecho de todos los alumnos a estudiar en castellano y en sus lenguas cooficiales: se dice que tiene que cumplir unos objetivos y tener dominio pleno (…). Y dice que los centros educativos tendrán que establecer medidas compensatorias. Esto es garantista“, ha explicado Celaá.

También ha recordado que el término «vehicular» apareció en el año 2013 con la conocida como Ley Wert. “No existía en ninguna ley; sin embargo, el castellano era vehicular”, ha aclarado la titular de Educación, quien recuerda que se eliminó el polémico término en las Cortes Generales tras ser «dialogado y acordado. Y resalto este último término porque al acuerdo le damos más importancia». La RAE vigila.

El Mundo (20-11-2020)