Diego Rivera

México

Editores de la Revista Think Spanish

Diego Rivera nació en 1886 en Guanajuato (México) y fue uno de los pintores más famosos e importantes del mundo. Mujeriego, imponente, escandaloso, feo y encantador, Rivera fue uno de los máximos representantes, si no el mayor, del muralismo mexicano, aunque su obra también incluye trabajos como pintor de cabalete, dibujante e ilustrador. Su aporte al mundo del arte moderno fue decisivo.

Diego Rivera fue un pintor revolucionario que siempre buscó llevar su arte, de gran contenido social, a la gente, a las calles, a los techos y paredes de edificios públicos ya que consideraba que el arte debía servir a la clase trabajadora y estar a su alcance.

Estudió Bellas Artes en México y luego en Europa, donde vivió varios años, se enriqueció con los distintos movimientos culturales y pictóricos. También visitó la Unión Soviética, cuna de los ideales políticos. De regreso a México en 1921, fundó el Partido Comunista Mexicano y se casó con la pintora Frida Kahlo. Ambos combinaron su trabajo artístico con una agitada actividad política. En Rivera estaban tan mezcladas ambas expresiones que en la mayoría de sus murales se ven reflejados sus ideales: revolución social mexicana, resistencia a la opresión extranjera, la valoración del indígena, sus raíces, el pasado y el futuro de su país.

Su fama le llevó también a vivir y exponer su obra en Estados Unidos, aunque en su país natal es donde se encuentra su legado más importante. Decoró muchos edificios y ministerios públicos; dos de los más conocidos e importantes son “La Tierra Fecunda” en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo y el mural con su propia interpretación sobre la historia de México, en el Palacio Nacional de la Capital.

Murió el 24 de noviembre de 1957 en su casa de San Ángel de la ciudad de México.

“Era un hombre adorable que no sabía dar la cara en su vida personal pero que en su vida pública era un luchador. Era muy capaz de pararse en público y demoler, por ejemplo, a los Rockefeller en diez minutos.” (Louise Nevelson)

“Vuelvo a verte con tu estatura monumental, tu vientre siempre adelantándose, tus zapatos sucios, tu viejo sombrero alabeado, tu pantalón arrugado, y pienso que nadie podría llevar con tanta nobleza cosas tan estropeadas.” (Elena Poniatowska)

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011. (Trad. Isabella Nogueira) – Adaptado.

Frida Kahlo

México

Editores de la Revista Think Spanish

“La pintura llenó mi vida. Perdí tres hijos y otra serie de cosas que hubieran podido llenar mi horrible vida. Todo eso lo reemplazó la pintura.”

“Para estar desesperada, más vale ser productiva. Siempre es algo que le robamos a la pura y simple autodestrucción…”

Estas palabras son de Frida Kahlo y dejan vislumbrar algo de lo que fue su vida. Una vida llena de dolor, tristeza, desesperación, pero también de luz, pasión, amor, fuerza y resistencia. Una vida corta pero intensa. ¿Por qué será que la mayoría de los que viven una vida tan intensa, viven pocos años? Quizás porque de otro modo no la aguantarían.

Nació en México en 1907. En la adolescencia tuvo un terrible accidente que le cambió la existencia para siempre. Como consecuencia, no solo no pudo tener hijos, sino que el dolor físico la acompañó en todo momento: la operaron más de siete veces de la columna, tres de una pierna (que al final terminó perdiendo), y todo su cuerpo fue un constante sufrir. Comenzó a pintar “sin prestar mucha atención”, casi por casualidad, postrada en una cama y para mitigar su soledad y sus largas horas de convalecencia. A través de su obra se expresaba y se liberaba: “La fuerza de lo que no se expresa es implosiva, arrasadora, autodestrucctiva. Expresar es liberarse”, aseguraba.

Sus cuadros están llenos se símbolos. Todos representan su realidad, su vida y la de sus seres queridos. Cuando le preguntaban por qué pintaba tantos autorretratos, ella contestaba que se retrataba a sí misma porque pasaba mucho tiempo sola y porque era el motivo que mejor conocía. Sus cuadros son femeninos, sinceros, sensibles y feroces.

Se casó con Diego Rivera, famoso muralista mexicano. Su amor por él fue inmenso, inagotable, incondicional. Juntos participaron políticamente en el partido nacional-socialista y viajaron por Europa y Estados Unidos, donde Frida exhibió por primera vez, en Nueva York, su obra individualmente.

Fue una relación tormentosa que superó las infidelidades de él, los amoríos de ella, las obligaciones de trabajo de Diego, los problemas de salud de Frida, varios abortos, el divorcio y otra vez el matrimonio. La pasión que los unió los acompañó hasta sus últimos días.

Frida murió en 1954. Su último cuadro, una naturaleza muerta en el que se ven unas sandías abiertas, se titula “Viva la vida”. Sus últimas frases escritas en su diario íntimo, “Espero alegre la salida… y espero no volver más”, resumen su paso por esta vida.En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011.

En Leia & Pense em Espanhol – Alta Books Editora, 2011. (Trad. Isabella Nogueira).